La danza de Kwan Yin y el reto universitario en la visión de Carlos Monge

Discurso del máster Mario Solera, director de la Sede del Pacífico, en la inauguración del edificio de Informática y Tecnología Multimedia, lunes 16 de abril de 2018.

Buenos días Dr. Henning Jensen Pennington, Rector de la Universidad de Costa Rica; Máster Mónica Muñoz Ramírez, coordinadora de la carrera de Informática y tecnología multimedia; estudiante Marcos Molina López, presidente de la Asociación de estudiantes de Esparza; Máster Patricia Quesada Villalobos y Máster Carlos Méndez Soto, miembros del Consejo Universitario; Dr. Carlos Araya, Vicerrector de Administración; Máster Marjorie Jiménez Castro, Vicerrectora de Acción Social; Dr. Alex Murillo, Director de la Sede del Atlántico; señor Asdrúbal Calvo Chaves, Alcalde Municipal de Esparza; Arquitecto Kevin Cotter Murillo; Director de la Oficina Ejecutora del Programa de Inversiones; profesoras, profesores y estudiantes miembros de la Asamblea de la Sede del Pacífico; señoras y señores miembros del Consejo Asesor de la Sede del Pacífico; cuerpo docente, administrativo y estudiantes de la Sede del Pacífico, comunidad de Esparza, público presente.

Es menester, al inicio de estas palabras, agradecer a las y los estudiantes que hicieron el video que hemos visto y a la señora Carla Miranda Portillo, Jefa Administrativa de la Sede el Pacífico, así como también a todo su equipo de trabajo, quienes, además de llevar a cabo todas las contrataciones administrativas, vienen dedicando su esfuerzo y trabajo, desde hace varias semanas, para poder realizar, de la mejor manera, el acto que nos convoca hoy y las actividades culturales que tendremos a partir de las 4:00 de la tarde.

En el texto “La cámara lúcida. Notas sobre la fotografía”, el célebre semiólogo Roland Barthes, ofrece algunas aproximaciones sobre el acto de ver y observar una fotografía. Propone este autor, que la imagen fotográfica no es lo real, es un “analogon” perfecto y tal perfección, circunscribe a la fotografía en el ámbito de ser un mensaje sin código y en perpetua continuidad. En efecto, la fotografía tan solo capta un instante de ese continuo que llamamos vida y nos brinda la oportunidad de, posteriormente, reflexionar sobre ese instante. Dicha reflexión o aproximación a la imagen, cada persona la hace desde sus propios aparatos cognitivos, es decir, el conocimiento previo sobre temas que resultan familiares en función de su propia cultura, ideología y que resonará en tanto converja con la cultura e ideologías de la persona que tomó la fotografía.

Hasta aquí, según Barthes, la apreciación de la fotografía se da en el ámbito de la categoría que él define como “me gusta”, sin embargo, dice este autor, que en algunos casos nos enfrentamos a imágenes que se definen por una categoría diferente, ya no la de “me gusta” sino la de “me asombra, me atrapa”, pues de la fotografía, algo, un detalle, es lanzado y nos golpea, nos llama con fuerza, es más, nos exige nuestra completa atención. Es algo no planeado, es aquel detalle, aquel gesto, aquel algo retratado que infringe el aparato ideológico con el cual la vista se aproxima al objeto en observación. Dice Barthes que ese detalle no vamos a buscarlo, sino que, sale de la escena a nuestro encuentro como flecha y en esta condición nos hiere, nos punza.

Desde mis años de estudiante en la Universidad de Costa Rica y posteriormente en calidad de docente, he tenido la oportunidad de observar varias fotografías que registran los primeros años de la Sede Rodrigo Facio. Por ejemplo, recuerdo una fotografía de 1957, en la que se observa a Rodrigo Facio Brenes inaugurando el edificio de la Facultad de Ciencias y Letras, hoy Escuela de Estudios Generales. Entre las personas presentes ahí retratadas se tiene a Carlos Monge Alfaro, Fabio Fournier, Emma Gamboa Alvarado y José Joaquín Trejos. También recuerdo la fotografía del 2 de septiembre de 1958, en la que, una vez más Rodrigo Facio Brenes, muestra a Antonio Peña Chavarría, director de la Escuela de Medicina y a Alfredo Hernández Volio, Ministro de Economía y Hacienda, la maqueta de la ciudad universitaria que hoy lleva su nombre. Estas fotografías, así como otras tantas, siempre han atrapado mi atención, no sólo por el abordaje que mi propio aparato cognitivo me brinda, sino también porque de ellas, muchos detalles y gestos, primero me hacen elucubrar sobre los pensamientos que pudieron pasar por la mente de las personas ahí retratadas, es decir ¿habrán tenido idea de la trascendencia del acto, del momento que les tocó presenciar?

Hoy se tomarán muchas fotografías, muchos “analogon” de este momento quedarán fijados para siempre en una tarjeta de memoria, en papel fotográfico o en algún documento impreso. A partir de la semiología barthiana que he expuesto, las y los invito a tomar conciencia del trascendental acto del cual participamos. Hoy no solo inauguramos el edificio destinado a la carrera de Informática y tecnología multimedia, sino que también participamos en la inauguración de la primera obra del nuevo campus de la Sede del Pacífico, campus que, en el futuro, ofrecerá instalaciones para atender la docencia, actividades culturales, deportivas y recreativas, para desarrollar aún más la investigación y la acción social y que, sin lugar a dudas, deberá servir para acrecentar el impacto de la Sede del Pacífico en la región, para justificar y mantener el privilegio de pertenecer a esta casa de enseñanza superior, mediante el esfuerzo diario en el estudio, la investigación, la docencia y la acción social y así, tener la bella oportunidad de servir mejor, con el deseo de mejorar a esta sociedad que nos vio nacer, según lo proponía nuestro mentor Rodrigo Facio Brenes.

Otra reflexión que deseo compartir con ustedes hoy, toma como punto de partida, la danza de Kwan Yin, la diosa de la misericordia y sus mil brazos. Se dice que hizo el voto de no entrar en los reinos celestiales hasta que todos los seres vivientes hayan completado su proceso de iluminación. El coreógrafo chino Zhang Jigang, tomó este mito y logró coreografiarlo al poner en fila, 21 bailarinas quienes de manera sincronizada mueven sus brazos y dan la sensación de que la bailarina ubicada en el frente, en efecto, tiene mil brazos. Personalmente, veo esta danza como una representación del continuo, antes citado, pues el hecho de estar todas y todos aquí, simbólicamente nos pone al frente de este acto, pero, debemos tomar en consideración que, para poder estar aquí, muchas otras personas antes que nosotros aportaron su trabajo, su esfuerzo, sus ideales, para que hoy seamos nosotros los que tengamos el honor de estar aquí. La danza que hoy representamos, existe gracias a ideas visionarias, como las de Carlos Monge Alfaro cuando, en 1967 dijo “… la Universidad debe ser audaz y muy firme, y crear, poco a poco, un sistema de Colegios Universitarios y Regionales para ofrecer el primer año, (Estudios Generales), así como algunas carreras técnicas apropiadas a la zona o al país en general.”.

Estamos aquí, gracias a la labor y esfuerzo de administraciones pasadas en la Sede del Pacífico, pero, sobre todo, a la comprensión y apoyo del Dr. Henning Jensen Pennington, Rector de nuestra Universidad, quien siempre ha estado comprometido con la regionalización de la educación superior y desde este compromiso, primero apoyó la compra del terreno aquí dispuesto y posteriormente, apoyó no solo el acondicionamiento de las instalaciones alquiladas en Esparza, sino también la construcción del edifico que hoy inauguramos, de las aulas anexas ya en proceso y de los siguientes edificios que permitirán desarrollar, en primera instancia, las actividades académicas de las carreras de Informática y tecnología multimedia, Informática empresarial y Gestión cultural y posteriormente, desarrollar el resto de la oferta académica de nuestra querida Sede del Pacífico. Muchas gracias don Henning por darnos la oportunidad de estar hoy aquí, de formar parte de este instante, de poder participar en la danza de Kwan Yin y así, posibilitar que las futuras generaciones de estudiantes de esta región y de todo el país, puedan desarrollarse plenamente en la Sede del Pacífico.

Kwan Yin es la diosa de la misericordia, de la compasión. Más que compasión y gracias a las posibilidades que nos ofrece este campus, en adelante, con pasión debemos los docentes, administrativos y estudiantes atender los retos que nos impone la Universidad; con pasión debemos desarrollar aún más los proyectos de investigación, docencia y acción social; con pasión debemos abocarnos a resolver los problemas que oprimen nuestra sociedad; pero, con más pasión, debemos escuchar los sectores más vulnerables de nuestra sociedad y con pasión y humildad, reconocer y aprehender del vasto y rico saber ancestral de esta región.

Muchas gracias.

Foto de Danza de la Vida tomada de http://ladanzadevida.com/la-danza-de-guan-yin-y-sus-mil-brazos/ .